domingo, 24 de marzo de 2013

La cantera de "La surda"


“El portero se ve más amenazado ante el disparo de un jugador zurdo, son menos previsibles”. Estas o unas palabras parecidas mencionadas por el entrenador del primer equipo de El Puig C.E. , Rafa Álvaro, en el entrenamiento vespertino de ayer, hicieron que me replanteara un tópico bastante tradicional. Los zurdos tienen algo especial. Guardan la pelota, tiran un recorte y lanzan ese disparo imprevisible del que hablaba el mister. Muchos de los mejores jugadores de la historia son zurdos: Messi, Maradona o Redondo. Nuestra selección española también está compuesta de zurdos con mucha calidad: Mata, Negredo o Silva. Parece asignatura obligada o necesaria contar con un zurdo en el vestuario para aportar un salto de calidad al grupo.

En esta escuela de formación la cantera de “La surda”, de esta manera me gusta mencionarla, vive un momento de bonito esplendor. Desde pequeños estos “superdotados” de habilidad, ya comienzan a dibujar destellos de calidad. Van ascendiendo, destacando y superando categorías hasta llegar a la primera fila del club, y convirtiéndose en ejemplo a seguir para sus compañeros.

Alejandro es jugador del Benjamin C. Lleva el número 10. Se desenvuelve en la mayoría de las posiciones del campo. Tiene gol, desborde y sacrificio. En definitiva, un jugador con el que cualquier entrenador o escuela de fútbol querría contar. Con una proyección meteórica por delante está llamado a recorrer el carril izquierdo de La Pedrera durante muchos años.




El Alevin A cuenta con Joan. Zurdo también. Un verdadero portento físico, con un disparo “escandalosamente escandaloso” y una  gran capacidad de trabajo. En el alambre dispuesto a dar el salto al fútbol 11, donde sin duda contará con un puesto en el perfil izquierdo del Infantil. Un Infantil que también cuenta con un jugador a destacar en su lateral. Mario es zurdo y defensa. La velocidad que lo define hace de él un seguro de vida en el flanco izquierdo de la retaguardía. Recorrido y anticipación son otras de las características de un jugador que habrá que tener en cuenta en un futuro muy próximo.


Pero los jugadores zurdos no están destinados a defender solo el carril izquierdo. Así lo demuestra Aitor en el Cadete. Mediocentro que destruye y organiza el juego de su equipo. Su excelente forma física le permite llegar con claridad a las cercanías del área. Un pilar, que solo utilizando su pierna izquierda logra sostener todo el juego de su equipo. Otra promesa sin lugar a dudas. Otro zurdo que como todos los mencionados anteriormente tienen su patrón en la primer equipo del club.



Lluís Salt es el promotor de esta cantera. Es jugador del primer equipo de El Puig. “La surda” así lo llamo yo cariñosamente, ya que tengo la suerte de compartir onces y vestuario con él. Viéndolo entrenar y jugar comprendo del todo las palabras que dejo caer nuestro entrenador. Lluís es especial. De la misma manera sale de un recorte hacia la banda que hacia el centro, de la misma manera chuta que amaga y te tira un caño, y de la misma manera la pisa que juega de primeras. Es imprevisible totalmente. Porque al igual que el jefe y director de la cantera de “La surda”, a todas estas jóvenes promesas del club el dios del fútbol les hizo diferentes, les dio la zurda para que sorprendieran, y así lo hacen vestidos de verde.




viernes, 8 de marzo de 2013

Sueños de niñez


Recuerdo que cuando era más pequeño vivía con el ansia de salir a la calle con mi balón de reglamento para poder jugar. Tenía esos ojos soñadores que ven en el futuro la carrera meteórica de una estrella del fútbol, que también jugaba con la ilusión de ser alguien o ser nombrado por alguien, en algún lugar del planeta, tras marcar un gol. Era fácil nadie te impedía mirar al televisor y ver –cada sábado en abierto- reflejado tu rostro en la cara de aquellas estrellas. Los Craioveanu, Ilie o Piojo López jugaban con la inconsciencia que miles de pequeños les observaban desde el otro lado de la pantalla soñando con los ojos abiertos hacer algún días sus filigranas.

Hoy en día miles de niños se lanzan al campo cada sábado para disputar sus ligas comarcales, y  junto a ellos sus padres. Sí, sus padres esos jugadores frustrados que por un día a la semana se permiten el lujo de soñar, con el futuro de un Messi o un Villa. Unos padres que llevan a sus hijos con las últimas novedades en botas “aerodinámicas”, looks a lo Cristiano Ronaldo y los embadurnan de consejo y ordenes. De esta forma intentan que los más pequeños se conviertan en su sueño truncado, sin darse cuenta muchas veces, que tan solo están creándoles falsas esperanzas.

Perdonen mi ignorancia pero entiendo el deporte como un objeto para la diversión y para disfrutar. Hace años que práctico el deporte sin soñar, aunque haya perdido su magia, pero siempre como un sueño infantil, no un sueño inducido y provocado por la ambición de una figura paterna. Fue un sueño de niños.