“El portero se ve más amenazado ante el disparo de un jugador
zurdo, son menos previsibles”. Estas o unas palabras parecidas mencionadas por
el entrenador del primer equipo de El Puig C.E. , Rafa Álvaro, en el
entrenamiento vespertino de ayer, hicieron que me replanteara un tópico
bastante tradicional. Los zurdos tienen algo especial. Guardan la pelota, tiran
un recorte y lanzan ese disparo imprevisible del que hablaba el mister. Muchos
de los mejores jugadores de la historia son zurdos: Messi, Maradona o Redondo.
Nuestra selección española también está compuesta de zurdos con mucha calidad:
Mata, Negredo o Silva. Parece asignatura obligada o necesaria contar con un
zurdo en el vestuario para aportar un salto de calidad al grupo.
Alejandro es jugador del Benjamin C. Lleva el número 10. Se
desenvuelve en la mayoría de las posiciones del campo. Tiene gol, desborde y
sacrificio. En definitiva, un jugador con el que cualquier entrenador o escuela
de fútbol querría contar. Con una proyección meteórica por delante está llamado
a recorrer el carril izquierdo de La Pedrera durante muchos años.
Pero los jugadores zurdos no están destinados a defender
solo el carril izquierdo. Así lo demuestra Aitor en el Cadete. Mediocentro que
destruye y organiza el juego de su equipo. Su excelente forma física le permite
llegar con claridad a las cercanías del área. Un pilar, que solo utilizando su
pierna izquierda logra sostener todo el juego de su equipo. Otra promesa sin
lugar a dudas. Otro zurdo que como todos los mencionados anteriormente tienen
su patrón en la primer equipo del club.
Lluís Salt es el promotor de esta cantera. Es jugador del
primer equipo de El Puig. “La surda” así lo llamo yo cariñosamente, ya que
tengo la suerte de compartir onces y vestuario con él. Viéndolo entrenar y
jugar comprendo del todo las palabras que dejo caer nuestro entrenador. Lluís
es especial. De la misma manera sale de un recorte hacia la banda que hacia el
centro, de la misma manera chuta que amaga y te tira un caño, y de la misma
manera la pisa que juega de primeras. Es imprevisible totalmente. Porque al
igual que el jefe y director de la cantera de “La surda”, a todas estas jóvenes
promesas del club el dios del fútbol les hizo diferentes, les dio la zurda para
que sorprendieran, y así lo hacen vestidos de verde.

